viernes, 6 de febrero de 2015

Insistiendo en la coherencia. OR Ramón Sanabria

Hospital de Olot, Ramón Sanabria

Si hubiera que describir las cualidades que, a juicio de Ramón Sanabria, debiera tener un arquitecto, éstas serían las de un corredor de maratón. A saber, motivación, afán de superación, meticulosidad en la preparación, confianza, fortaleza, entre otras. No se trata aquí de hacer una lista exhaustiva, ni de digresiones, ni de comparaciones, casi siempre odiosas. Si además hubiera que limitarlas, serían dos que engloban al resto: motivación y dedicación.

Este comentario venía al hilo, además, del recuerdo sentido a Joao Alvaro Rocha fallecido hace unos meses, asignándole con acierto esas mismas cualidades del corredor maratoniano: las de un arquitecto tenaz, dedicado y ajeno al desfallecimiento, incluso en las condiciones más adversas de los momentos últimos de su enfermedad.

Sanabria repasó en la conferencia (06.02.2015) varios concursos realizados con Rocha –la Sede del Centro de colecciones estatales en Madrid, el Hospital de la policía de Yaounde en Camerún– y otras obras propias recordándonos a la vez los matices de su personalidad y las coincidencias en el modo de entender la profesión como una manera de vivir, de estar en el mundo.

En fin, motivación, dedicación, esfuerzo son cualidades deseables para cualquiera, acaso son imprescindibles para un arquitecto. Cobran sentido con otra de las lecciones de Sanabria tomadas de Paulo Mendes da Rocha: “el proyecto ideal no existe. En cada tiempo hay una oportunidad para realizar una aproximación”.


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