viernes, 23 de enero de 2015

MMAA Ralph Erskine


Lo orgánico, la naturaleza, el entorno… son palabras que acompañaron durante toda su vida al arquitecto británico Ralph Erskine. Su arquitectura, preocupada por el diálogo generado entre los edificios y su entorno, lo llevaron a recibir el calificativo de ‘arquitecto de lo orgánico’. Sin embargo, Erskine nunca se definió como tal. Siempre consideró que la integración de los edificios con su entorno era una de las cuestiones más importantes a la hora de diseñar y plantear una nueva experiencia arquitectónica.

Los diálogos sostenidos con los clientes, con las personas involucradas o afectadas por cualquiera de sus proyectos, era otra de sus cualidades. Siempre tenía en cuenta estas opiniones y solía dedicar varios meses a entrevistar y apuntar sus consideraciones. Por ello, sus proyectos siempre se definen por esos diálogos íntimos entre el edificio, su entorno y sus habitantes. Otra de sus aportaciones más relevantes son las reflexiones hechas sobre entornos inhóspitos. El arquitecto británico empleó gran parte de su tiempo a estudiar las posibilidades de construir en el calor sofocante del desierto o el frío gélido del ártico.

La filosofía que seguía en sus proyectos se pude resumir en la importancia dada a “el clima y el contexto junto con las necesidades sociales y humanísticas de las personas”, haciéndoles ver que podían ser poseedores y desarrollar una participación genuina ante el proyecto. Y a su vez, la trayectoria y el legado de Ralph Erskine se podría condensar en la lucha desde una conciencia política para la construcción de un entorno en consecuencia con el desarrollo de una sociedad igualitaria.

El 23.01.2015, Ignasi Cassany, Álvaro de Pascual, Jacobo de Toro, Javier Irigaray y Mario Tanco presentaron la obra de Erskine a toda la clase y son autores de este texto.


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