viernes, 5 de septiembre de 2014

Un telegrama de Aalto


En 1958, Alvar Aalto enviaba desde Helsinki a Cambridge un telegrama a su amigo y colega John Burchard, a la sazón Director de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales del Massachusetts Institute of Technology. En la misiva rechazaba dar explicaciones propias acerca de la arquitectura, en el trasfondo quizá de alguna propuesta editorial. El documento se conserva en el MIT Institute Archives & Special Collections y la ficha de archivo explica, para situarlo en contexto, que el finlandés había aceptado tiempo atrás, en el otoño de 1940, la invitación del MIT para ser profesor de Arquitectura. Sin embargo, Aalto tuvo que regresar apresuradamente a Finlandia llamado por su gobierno para liderar el programa de construcción de vivienda para los fineses desplazados por la guerra mundial. Una vez finalizada la contienda –sigue la explicación– pudo reincorporarse a la docencia en los Estados Unidos en un periodo que abarca desde 1945 hasta 1951, donde además completó algunas obras, cuyo material conserva este mismo instituto con el conocido y no menos envidiado celo al que nos acostumbran.

Pero volvamos al telegrama. Dice más o menos lo siguiente (lo traducimos, respetando en lo posible el género telegráfico):

Querido John simplemente incapaz de producir suficiente filosofía arquitectónica deberías publicar este telegrama como un sustituto STOP Sibelius dijo que si quieres publicar tres palabras explicando música al menos dos palabras son equivocadas esto también es cierto en mi filosofía arquitectónica STOP en la discusión común en recientes décadas la imitación tradicional se ha señalado como enemiga principal del arte contemporáneo yo creo sin embargo enemigo número uno hoy es el formalismo moderno no lo tradicional donde los elementos humanos son dominantes STOP arquitectura verdadera lo real es únicamente donde hombre permanece en centro
mis mejores deseos tuyo Alvar
  
Como se ve, el rechazo a dar explicaciones sobre una idea de arquitectura al que aludíamos que cabría, mediado por la inevitable economía de palabras del despacho telegráfico, resuelto con una simple disculpa o negativa (para además ahorrar un buen dinero), revela todo lo contrario, una idea intensa, cierta y más que clara sobre la Arquitectura. La aparente brevedad esconde una enseñanza que por telegráfica no deja de ser desbordante.

Aprovechando el inicio de este curso 2014-2015 de Proyectos 1 y tomando ahora como nuestras las palabras de Aalto, nos proporcionan dos consejos fundamentales que bien vale la pena tener en cuenta. Una bien entendida acción frente a la verborrea, los hechos frente a las palabras, que es como debe entenderse la frase de Sibelius, cargada también de segundas intenciones. La música –la Arquitectura– es bastante más que su explicación y ésta es más verdadera cuando, alejada de tantas otras distracciones posibles, pone al hombre en el centro de la discusión. Casi nada. No parece una mala hoja de ruta. Veamos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario