“[El arquitecto] …Considera que no se proyecta sumando trozos de información, y que ésta sirve, aplicada a una idea, para corregirla y definirla. Y que la idea está en el 'sitio' más que en la cabeza de cada uno, para quien sepa verla y, por ello puede y debe surgir en una primera mirada; otras miradas de él y de otros se irán superponiendo, y lo que nace sencillo y lineal se va volviendo complejo y cercano a lo real y verdaderamente sencillo”.
Esta afirmación de Álvaro Siza en su obra titulada “Um arquitecto foi chamado” publicada en 1979 pone ya de manifiesto las que podemos considerar como bases de su visión de la arquitectura a lo largo de su trayectoria. Este arquitecto sostiene la necesidad de analizar la esencia en la morfología del lugar para desarrollar así cada proyecto.
Esta importancia otorgada al lugar, y el consecuente afán por integrar adecuadamente sus proyectos en el emplazamiento, se refleja en proyectos como el de las piscinas en Leça de Palmeira o el de la Facultad de Arquitectura de Oporto. El primero, un proyecto en el mar construido en 1966, tiene una clara relación con la naturaleza. Este hecho se puede observar si se comparan los planos proyectados y lo que ahora se conserva. Al principio, Alvaro Siza diseñó una parte del proyecto que por la acción del mar ha desaparecido, de modo que la topografía se convirtió en la base, literal, del proyecto. Respecto a esto, Siza ironiza brillantemente: “todos los años, con las mareas vivas, el mar se lleva lo que no es esencial”.
No obstante, en Siza no sólo la relación con la naturaleza es importante para el proyecto sino que también debe serlo la relación con lo preexistente. Este criterio se ve reflejado, por ejemplo, en la Facultad de Arquitectura de Oporto. Además de conseguir mimetizar el edificio entre la vegetación que ya existía en el lugar, las piezas que corresponden a las aulas las construye con forma de torre para que tengan relación con las viviendas de los años 50 que sirven de telón de fondo.
Según estos criterios, puede parecer inesperado que el arquitecto portugués defienda a un arquitecto como Frank Gehry ya que sus formas pueden parecer insensibles con el entorno. Sin embargo, Siza entiende que cada edificio cumple una misión en la ciudad. Así, por ejemplo, el Guggenheim de Bilbao encaja a la perfección con el papel revitalizador que el edificio debía desempeñar.
Por lo tanto, lo que podemos aprender de Álvaro Siza es la importancia del lugar y la función del proyecto dentro de su entorno, que puede conducir a formas muy distintas.
El 4 de abril del 2014 Alberto Trojaola Regúlez, Alberto Goñi Echarri, Leire Echeverría Blanco, Amanda Castillo Crespo y Miren Azcona Azabal nos presentaron la obra del maestro portugués.
El 4 de abril del 2014 Alberto Trojaola Regúlez, Alberto Goñi Echarri, Leire Echeverría Blanco, Amanda Castillo Crespo y Miren Azcona Azabal nos presentaron la obra del maestro portugués.

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