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| Centro de Tecnificación de Actividades Físico-Deportivas y de Ocio en el Medio Natural de la Cuenca del Tajo |
No es infrecuente que la arquitectura se presente sublimada bajo el procedimiento del juego. Esta es una de las operaciones más frecuentes para racionalizar la intuición en los ámbitos artísticos. Hacer derivar las decisiones de la arquitectura de aquellas propias de establecer unas normas –extraídas del análisis de las condiciones particulares del lugar, el contexto, el programa o, incluso ante su pretendida ausencia, inventadas– procura un ‘campo de juego’ en el que la razón y la intuición pueden establecer una dialéctica fructífera. Delimitado el campo y reconocidas las normas, cabe respetar sus límites o todo lo contrario, hacer trampas o, si se prefiere, subvertirlas.
El juego, posibilita concebir conjuntamente la arquitectura como disciplina y la respuesta concreta dada. En este proceso dialéctico entre razón e intuición, nos sumergimos, seducidos por su representación, en una arquitectura de la que surge algo nuevo y distinto capaz de explicar aquello que a priori estaba oculto.
El pasado jueves (07.03.2013) en la última conferencia del ciclo Arquitecturas de Autor 12-13, José María Sánchez se refirió a un juego, el fútbol, a sus normas y campos, a los resquicios de la normas y también de las trampas, para después explicar una potente arquitectura, conceptualmente densa, plagada de referencias y muy bien jugada.

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