viernes, 15 de febrero de 2013

Glenn Murcutt P2002




Tres años después de obtener, de manera inesperada para muchos, el premio Pritzker, el australiano Glenn Murcutt dejó para el periódico El País algunas declaraciones fascinantes: 

"Como arquitecto, yo me creía algo tonto porque no acertaba a diseñar con rapidez. Todos los proyectistas que conocía diseñaban más rápido que yo. Tomaban las decisiones con gran eficacia. Y yo no lo conseguía. Los nuevos proyectos me ponían nervioso. Me causaban ansiedad. Visitaba el terreno durante el día. Durante la noche. En días soleados para ver los ángulos de incidencia del sol y cuando soplaba el viento. Olía la tierra, comprobaba su nivel de agua, la geología. Yo siento mucho respeto hacia la tierra y antes de ir a meter mi mano tengo que auscultarla. Una casa en el paisaje debe mejorarlo y si no lo mejora debe, al menos, asimilarse a él, debe verse lo menos posible".  
            
(...)

"Un principio es un principio y los principios no son flexibles ni se hacen preguntas, son reglas fijas. Sin embargo, debes admitir el cambio si quieres encontrar mejores respuestas. Nunca pensé en la arquitectura como un objetivo a perseguir sino como algo a descubrir. No tengo la sensación de crear cosas, pero sí de descubrir maneras de hacer. Para mí el mundo es un territorio por descubrir y lo que determina la obra del arquitecto es la manera en que trata de descubrirlo. A los estudiantes les doy siempre dos consejos: que sean pacientes porque la arquitectura necesita tiempo, y que observen. Quien observa termina por ver".

(...)

"Ellos tienen que pensar que cada proyecto es digno de ser. Su trabajo tiene que hablar acerca del lugar, de la tecnología, del clima, de la estructura, de los materiales. Tienen que trabajar de manera honesta, con sus corazones y mentes, en vez de estructurar lo que viene siendo una delicia visual solamente. Su trabajo tiene que tener raíces. Yo creo que una de las cosas que más admiramos de la arquitectura de cualquier época es su enraizamiento, su autenticidad. Reconocemos autenticidad y reconocemos el “flash” de cinco minutos. Lo auténtico perdura; el flash se muere rápido".

Reflexiones marcadas por la impronta personal, pero que en todos los casos invitan a la puesta en valor de las "pequeñas cosas". De sus palabras puede desprenderse que, en Murcutt, el amor por el detalle ocupa una parte fundamental en su manera de hacer; lo que unido a la ambición de perfeccionamiento constante, frente a la idea de perfeccionismo, dan cuenta del pensamiento de uno de los premios Pritzker recientes más carismáticos.

El pasado viernes, (15.02.2013) el grupo compuesto por Ramón Alemany, Mª Inmaculada Chávez, María Contreras, Elena Felgueroso, Maddi S. Martirena e Ignacio Lalmolda convocó a toda la clase a reflexionar sobre estas cuestiones al presentarnos el undécimo seminario del curso 12-13.

No hay comentarios:

Publicar un comentario